El Tribunal Constitucional, un nuevo asidero para los centros diferenciados

Diario La Razón. 13 de mayo de 2013. 23:56h P. García. 

Sevilla- La Junta de Andalucía facilitó ayer los listados de admitidos en los centros públicos y concertados de Infantil y Primaria. La retirada de los conciertos a los colegios que mantienen el modelo de educación diferenciada y la denegación por parte del TSJA de las medidas cautelares deja en situación límite a escuelas como Altair, en Sevilla, que a día de hoy no puede satisfacer la demanda de las unidades de primer año de tres años.

Juan Rayo, director técnico del colegio, indicó a este diario que ni siquiera han podido sacar las listas al aparecer todos los alumnos con cero puntos y que por ahora no tiene una solución. «Si no cobramos mensualidad a los padres no nos salen las cuentas. La situación es dramática. Ni los padres pueden costear casi 300 euros ni el objetivo por el que nació Altair es ése. A día de hoy no es viable».

Recurso de súplica de Altair

«Sólo nos queda –continuó– solicitar un recurso de súplica cuando nos denieguen las cautelares. Es desconcertante porque ¿quién nos dice que la Lomce nos resuelve el problema con seguridad?», explicó, sin plantearse la opción de acatar el modelo mixto en un futuro.

Ayer, no obstante, desde la plataforma «Mis padres deciden» vieron algo de luz al conocer que la Sala Primera del Tribunal Constitucional ha dictado un auto por el que admite a trámite el recurso de amparo presentado por los padres del colegio concertado de educación diferenciada Torrevelo de Cantabria contra la sentencia del Tribunal Supremo que ratificaba la denegación del concierto por parte del Gobierno cántabro.

Ni los padres ni los colegios, al menos en su mayoría, se plantean renunciar y, aunque los conciertos para el próximo curso los tienen perdidos, se empiezan a mover para acudir a Madrid, al Parlamento, para intentar obtener una solución por parte del Gobierno.

 

El director del Colegio Altair envía una carta abierta a la Consejera de Educación de la Junta de Andalucía, Dña. Mar Moreno

El director del colegio Altair, Javier Delgado, ha dirigido una carta a la consejera de Educación, Mar Moreno, reiterándole una invitación cursada con anterioridad para que visite este centro de educación diferenciada que, en el presente curso, celebra su 45 aniversario. Y lo hace recordándole los más de 1.200 alumnos que escolariza de barrios obreros de Sevilla como Palmete, Padre Pío, Juan XXIII, Amate, Santa Aurelia, Su Eminencia…, donde el paro y la crisis económica afectan a numerosas personas. «Le ruego que venga a conocer la realidad antes de tomar una decisión tan drástica para tantas familias desfavorecidas económicamente», señala en su misiva acerca de la supresión del concierto educativo a este centro por no haber renunciado a su modelo pedagógico.

Al hilo de ello, trae a colación la sentencia del Supremo en la que se escuda la Administración para justificar su decisión de no subvencionar con fondos públicos a este tipo de colegios, de los que quedan diez en toda la región, haciendo especial hincapié en que la voluntad del legislador ha cambiado y ahora la Ley de Presupuestos Generales del Estado sí contempla la financiación de estos centros desde el pasado mes de enero.

Delgado aprovecha la ocasión para invitar a la consejera a reflexionar sobre el bajo índice de fracaso escolar de estos centros y le refiere unas declaraciones realizadas a ABC en las que ella ponía en relación el nivel académico de los alumnos con el nivel socioecónomico de las familias, «es decir, que a mayor nivel mejores resultados. Si esto que dice es así,sería bueno reflexionar por qué en Altair, siendo sus alumnos de unas de las zonas más desfavorecidas de Sevilla, o en los colegios de las Hermanitas de la Cruz, su tasa de fracaso escolar está muy por debajo de la media de fracaso escolar de Andalucía».

Sin coartar la libertad

Delgado continúa interpelando a la titular de Educación al hilo de la filosofía que guía a centros como el suyo, ejemplificando en dos casos concretos: las medallas de oro y bronce que dos de sus alumnos han logrado en las Olimpiadas Nacionales de Química y Física, respectivamente. «Los dos —destaca el director del Altair— son alumnos de 2º de Bachillerato de estos barrios, uno del Cerro del Águila, y su padre taxista, y otro de Amate, y su padre guarda de seguridad, y cumplen el criterio de alto rendimiento académico, pero no el de alto nivel socioeconómico. ¿Podrá influir para bien la familia, el esfuerzo de los alumnos, la motivación del profesorado, la atención personalizada que se presta en el colegio y el modelo de educación diferenciada?», sugiere la misiva.

La invitación a la consejera concluye con el deseo de que «estudie cómo, sin coartar la libertad de las familias, y siendo estos centros como ellas quieren, y como llevan funcionando muchos años, sigan teniendo posibilidad de acceder a ellos, ya que con sus recursos, no podrían disfrutar de este tipo de educación de calidad. Y estas familias también pagan sus impuestos», concluye Delgado.

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